En plena antesala de la discusión legislativa, Octavio Ocampo puso sobre la mesa una propuesta que va más allá del trámite parlamentario: busca modernizar la reforma electoral en Michoacán, reforzar la confianza ciudadana y cerrar filas frente a uno de los grandes fantasmas de la democracia mexicana: la injerencia criminal en las elecciones.
Durante una reunión de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado, el diputado local del PRD Michoacán expuso una serie de iniciativas orientadas a construir un sistema más sólido, más ágil y con mayor legitimidad. La apuesta, dijo, es clara: elecciones más justas, transparentes y con participación ciudadana real.
## Reforma electoral en Michoacán: qué propone Octavio Ocampo
La propuesta del legislador perredista gira en torno a varios ejes que, juntos, dibujan una reforma de fondo y no solo de forma. Entre los puntos más relevantes destacan:
- Asignación de diputaciones plurinominales a las candidatas y los candidatos con mayor votación que no hayan ganado el distrito, respetando la paridad de género.
- Posibilidad de que quienes compitan por una presidencia municipal puedan integrarse como regidores si no obtienen el triunfo.
- Fortalecimiento de la autonomía y profesionalización de los órganos electorales.
- Mejora en la logística de las elecciones.
- Actualización de reglas sobre:
- registro de candidaturas,
- sustitución de candidaturas,
- alianzas electorales,
- sanciones electorales.
- Mecanismos específicos para atender y castigar la violencia digital.
- Modernización de la justicia electoral mediante notificaciones electrónicas y procedimientos más ágiles.
En palabras simples: se trata de ajustar las piezas del engranaje electoral para que el sistema funcione con menos fricción y más credibilidad.
## Diputaciones plurinominales con mayor respaldo ciudadano
Uno de los puntos que más llama la atención es la propuesta para que las diputaciones de representación proporcional se asignen a quienes hayan obtenido más votos, aunque no hayan ganado su distrito. La lógica es contundente: si la ciudadanía respaldó a una candidatura de manera significativa, ese apoyo no debería quedar sin efecto político.
Este planteamiento busca dar mayor legitimidad democrática a las curules plurinominales y, al mismo tiempo, preservar el principio de paridad de género. Dicho de otro modo: no premiar solo las siglas, sino también el respaldo en las urnas.