Un reconocimiento que fortalece la democracia participativa
La reforma incorpora tres pilares fundamentales: el derecho a vivir libre de corrupción, el acceso a la fiscalización y la rendición de cuentas públicas. Según el dictamen avalado por el Pleno legislativo, esta adecuación constitucional trasciende lo meramente teórico para convertirse en un tema práctico para las políticas legales y primordial para la ética jurídica de las autoridades.
La inclusión de la fiscalización y rendición de cuentas en el texto constitucional permite que la ciudadanía sea partícipe activa en la vigilancia del ejercicio público. Como señalaron los legisladores, cuando la corrupción es un problema sistémico, la solución debe ser igualmente amplia. Democratizar la lucha anticorrupción implica que no solo las instituciones especializadas, sino cada persona, pueda exigir jurídicamente el cumplimiento de este derecho fundamental.
Delitos específicos bajo la lupa constitucional
Esta reforma constitucional abre la puerta para combatir una amplia gama de delitos considerados corrupción:
- Abuso de autoridad
- Abuso de confianza
- Conflictos de intereses
- Enriquecimiento ilícito
- Fraude
- Información privilegiada
- Malversación de fondos
- Manipulación de licitaciones
- Sobornos
- Tráfico de autoridad
El impacto real en la sociedad michoacana
Los legisladores fueron enfáticos al señalar que la corrupción no es un problema abstracto. Sus consecuencias son tangibles y devastadoras: daña las instituciones y el gobierno, debilita el núcleo social e incentiva la impunidad.