De 2,761 a 1,272: la transformación de Michoacán en números
El contraste es contundente. En 2021, cuando la administración actual asumió el poder, Michoacán registraba su pico histórico de 2,761 homicidios dolosos[2]. Cuatro años después, en 2025, esa cifra se redujo a 1,272 casos, representando una disminución del 69.5 por ciento[2][4]. Este descenso no es producto de la casualidad, sino de una ecuación simple pero efectiva: perseguir el delito para evitar su reincidencia[7].
La comparación mensual también evidencia el cambio. En octubre de 2021 se registraban 259 homicidios, mientras que en diciembre de 2025 la cifra bajó a 79 casos[2][4]. Esto significa 180 homicidios menos en un mismo período, un logro que posiciona a 2025 como el año menos violento en una década de registros estatales[7].
La clave: inteligencia, coordinación y perseverancia
¿Cuál es el secreto detrás de estos números? La respuesta radica en tres pilares fundamentales:
Trabajo de inteligencia y análisis criminal
Las autoridades implementaron esquemas sofisticados de inteligencia que permitieron identificar y localizar a los generadores de violencia[2]. El uso de herramientas tecnológicas, análisis criminal puntual y el seguimiento riguroso de carpetas de investigación fueron determinantes para cumplimentar las 403 órdenes de aprehensión[2].
Coordinación interinstitucional sin precedentes
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la Fiscalía General del Estado (FGE), la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina, Guardia Nacional y diversas áreas del Gobierno del Estado trabajaron en conjunto[2][4]. Esta sinergia entre los tres órdenes de gobierno demostró ser