México ha virado el timón en su relación con Estados Unidos, pasando de la contención silenciosa a una respuesta firme y vocal contra la desinformación del trumpismo. Ya no más “agachar la cabeza”: la Cancillería y el Gobierno de Claudia Sheinbaum alzan la voz para desmentir bulos propagados por la maquinaria MAGA en redes y medios como Fox News o Newsmax[1][2][3].
Esta metamorfosis diplomática llega en un momento crítico, con Donald Trump de vuelta en la Casa Blanca desde 2025, intensificando su obsesión mexicana que data de 2015. Recordemos sus palabras en el anuncio de candidatura: México como fuente de “violadores y criminales”, robando empleos y oportunidades[3]. Hoy, esa narrativa se amplifica con acusaciones sin pruebas, como supuestas injerencias electorales vía consulados o un canal TV Migrante que difamaría al republicano[2].