La salud y la educación volvieron a encontrarse en el centro del debate legislativo en Michoacán. Con un enfoque preventivo y social, el diputado de Movimiento Ciudadano, Toño Carreño Sosa, celebró la aprobación de reformas a la Ley de Educación estatal, una medida que busca fortalecer el bienestar de niñas, niños y adolescentes desde las aulas, con acciones concretas en materia de alimentación, prevención de la obesidad y salud visual. 🏫🥗
En tribuna, el legislador subrayó que la modificación legal representa mucho más que un ajuste técnico: es una apuesta por una educación moderna, integral y humana. La premisa es clara: aprender no solo significa leer y escribir, sino también contar con condiciones básicas para desarrollarse plenamente.
Carreño Sosa sostuvo que la aprobación de los cambios a los artículos 64 y 119 de la Ley de Educación fortalece la obligación institucional de impulsar programas de orientación alimentaria, consumo responsable, prevención de la obesidad y cuidado de la salud visual.
“La educación y la salud no pueden caminar separadas”, expresó el diputado, al insistir en que un alumno con problemas de nutrición o visión no detectados enfrenta obstáculos injustos para avanzar en igualdad de condiciones.
Las adecuaciones legislativas aprobadas por unanimidad colocan en el centro a la comunidad estudiantil michoacana, con una visión preventiva y de largo alcance. El objetivo es claro: atacar desde la raíz problemas que, de no atenderse a tiempo, terminan afectando el rendimiento escolar y la calidad de vida.
Principales ejes de la reforma
– Promoción de programas de orientación alimentaria
– Prevención de la obesidad infantil y adolescente
– Impulso al consumo responsable
– Atención a la salud visual en el entorno escolar
– Enfoque preventivo, comunitario y humano
Toño Carreño recordó que esta iniciativa surge también de una obligación que Michoacán mantiene frente al marco jurídico nacional relacionado con el derecho a una alimentación adecuada, nutritiva y sostenible. En ese sentido, la reforma no aparece como una ocurrencia aislada, sino como una respuesta a una exigencia legal y social que llevaba tiempo esperando atención.
En política pública, como dice el refrán, *“más vale prevenir que lamentar”*. Y precisamente esa lógica parece guiar la nueva ruta: anticiparse a los problemas antes de que se conviertan en barreras irreversibles para el aprendizaje.

