En un movimiento inesperado que sacude el corazón del gobierno de Donald Trump, el presidente ha destituido a Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional, culminando semanas de presiones políticas, dimisiones en cadena y controversias por operativos del ICE que terminaron en tragedias[1][2]. Como dice el refrán, “el pez por la boca muere”, y las declaraciones polémicas de Noem sobre víctimas de tiroteos como “actos de terrorismo” han sido la gota que colmó el vaso, debilitando la confianza pública en las instituciones[1].
Todo comenzó con los fatales incidentes en Minneapolis, donde agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataron a dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, en enero de 2026. Noem, al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), justificó las acciones y acusó a las víctimas de terrorismo, lo que desató una tormenta política[1][2][3].
- Kathy Hochul, gobernadora demócrata de Nueva York, exigió públicamente su renuncia o destitución inmediata, argumentando que Noem “ha perdido todo derecho a liderar”[1].
- Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, amenazó con un impeachment si Trump no actuaba, tildándola de “mentirosa patológica y corrupta”[2][6].
- Incluso republicanos como el gobernador de Utah, John Curtis, criticaron su “respuesta prematura” que erosionó la fe en el DHS[1].
Esta crisis no fue aislada: el DHS, creado post-11S para combatir el terrorismo, fue acusado de convertirse en una “gran oficina migratoria” bajo la agenda dura de Trump[1].
Más de una decena de grupos, como Voto Latino, Human Rights First y Stop AAPI Hate, lanzaron un Día de Acción Nacional exigiendo su salida por “tácticas basadas en el miedo y abuso de poder”[5]. Líderes como Santiago Mayer (Voters of Tomorrow) la acusaron de tener “las manos manchadas de sangre” por detenciones indiscriminadas que afectaron incluso a ciudadanos y niños[5].
La renuncia de Tricia McLaughlin, portavoz clave del DHS y defensora de la represión migratoria, fue el preludio. McLaughlin dejó su puesto en febrero amid escánda

