Para quienes buscan un viaje que deje huella en la memoria y en el corazón, **enero y febrero son los meses de oro para vivir la magia de la Mariposa Monarca en Michoacán**. En estas semanas, los bosques de oyamel se convierten en un escenario casi irreal: los árboles se visten de naranja, blanco y negro, como si las hojas hubieran cobrado vida y emprendieran el vuelo al mismo tiempo.
La temporada perfecta para ver a la Monarca en todo su esplendor 🦋
Durante enero y febrero, los santuarios michoacanos alcanzan su punto más espectacular. Millones de mariposas se reúnen en las copas de los oyameles para conservar calor y energía, formando racimos vivos que parecen frutos colgando del bosque. Cuando el sol calienta el ambiente, las alas se despegan lentamente y el cielo se llena de destellos naranjas que se mueven al unísono, como si alguien hubiera sacudido una gran manta de colores.
En este periodo se pueden visitar los principales santuarios:
- El Rosario
- Sierra Chincua
- Senguio
Allí, las Monarca descienden en busca de néctar o agua en los ríos cercanos, regalando escenas que parecen sacadas de un documental, pero que están al alcance de cualquier visitante que se anime a subir a la montaña.
Horarios, acceso y recomendaciones clave para el visitante
De acuerdo con la Secretaría de Turismo de Michoacán, los santuarios permanecen abiertos hasta marzo de 2026, en un horario de 8:00 a 17:00 horas. Este margen permite disfrutar tanto de las primeras luces del día como del momento en que el sol alcanza la temperatura ideal para activar el vuelo de las mariposas.
El clima en enero y febrero favorece la actividad de la Monarca:
- Las mariposas se ven más activas, volando con mayor frecuencia y más cerca de los visitantes.
- El entorno es propicio para la fotografía, la observación pausada y el aprendizaje ambiental.
Sin embargo, hay una regla de oro que no admite excepciones:
No se deben tocar las mariposas, estén vivas o muertas.
Este principio básico de respeto ayuda a proteger a la especie y a mantener el equilibrio del ecosistema. La observación responsable garantiza que futuras generaciones puedan seguir disfrutando de este fenómeno migratorio.
Mucho más que mariposas: turismo, cultura y naturaleza en Michoacán
La experiencia de la Monarca es solo la punta del iceberg de lo que ofrece la región. Alrededor de los santuarios se despliega un mosaico de atractivos que enriquecen la visita:

